DIAGNOSTICO DEPRESION
Para realizar un diagnóstico de depresion, es necesario por parte del profesional seguir
determinados procedimientos. Estos procedimientos se ajustan a un sistema de clasificación de enfermedades.
Lo que se detalla a continuación son los síntomas que necesariamente deben estar presentes para poder diagnosticar los diferentes tipos de
depresion.
Para poder diagnosticar una depresion el profesional deberá indagar en la historia del paciente,
sus manifestaciones clínicas, la presencia de síntomas específicos y el tiempo que lleva dicha sintomatología.
Además de la evaluación clínica puede indicar la realización de estudios adicionales que complementen el diagnóstico. La
depresion, en todas sus formas tiene una manera característica de presentarse, tiene una forma de
hablar, de expresarse y de mostrarse diferente.
Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa. ¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son? Si el
paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio.
El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además, la entrevista debe
incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresion y si fue
tratado, qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?
Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado mental para determinar si los patrones de habla, pensamiento o memoria se han
afectado, como pasa algunas veces en el caso de enfermedad depresiva o maníaco-depresiva.
La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se
pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos.
A continuación se describen los patrones que el médico determina para diagnosticar los trastornos depresivos:
Depresión mayor. Aparecen al menos cuatro de los siguientes síntomas y durante más de dos semanas: alteración del apetito, del
sueño, de la actividad psicomotora, del funcionamiento cognitivo, de la energía física, pérdida de la sensación de placer, sentimientos de culpa e
ideación suicida.
Son frecuentes los antecedentes personales de episodios depresivos similares (50%) o de otras características, así como de ansiedad o angustia.
Igualmente es frecuente encontrar antecedentes familiares de depresiones mayores, trastornos bipolares o alcoholismo; y antecedentes biográficos de
ambientes familiares caóticos o pérdida de algún familiar en edades tempranas.
Trastorno bipolar, fase depresiva. En la evolución previa de la enfermedad han existido uno o varios episodios de
características maníacas. En sus antecedentes familiares aparecen con muy alta frecuencia trastornos bipolares o unipolares.
Trastorno distímico. Coincide aproximadamente con los diagnósticos clásicos de neurosis o personalidad depresiva. Los síntomas
son menos intensos pero más crónicos y responden peor a los medicamentos. En sus antecedentes destacan síntomas neuróticos desde la infancia, así como
conflictos permanentes en las de relaciones interpersonales. También pueden existir ambientes familiares conflictivos.
Trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo. Surge desencadenado por un estrés claramente identificable que ha tenido
lugar en las últimas semanas. La reacción desaparece bien por desaparecer el suceso desencadenante o por alcanzar el paciente un nuevo nivel adaptativo
en su funcionamiento.